Puerta trasera

La puerta de atrás es debilidad,
porque casa con dos puertas,
mala es de guardar.
Pero además de ser punto débil, es mavillosamente lábil. Es atajo, por el que el dueño acorta camino cuando quiere llevar un pesado bulto lo más prontamente a su destino. Es hueco umbrÃo, por donde el criminal saca otro bulto, pesado también, para arrastrarlo con disimulo hasta el maletero del coche. Es subterfugio, para entrar en la casa esquivando la molesta visita que espera en el salón, y subir de puntillas escaleras arriba hasta el desván, refugio de cachivaches y melancolÃas. Es puerta cómplice, por la que regresan a casa a deshoras el borracho, el infiel y el adolescente. Es salvación, cuando perdida la llave recuerdas que has dejado la de atrás abierta. VÃa de escape cuando suena el megáfono, “¡salgan todos, están rodeados!”. Es entrometida, cuando el amante desliza bajo su mirada los últimos besos en su umbral, antes de perderse en las sombras de la noche. Es ¡al fin! cuando el empleado cierra la tienda tras una larga jornada. Y es ¡hola! cuando la dejas abierta y un gato color aceituna se cuela a saludarte.
Si alguna vez me hago una casa a medida, puertas, solo tendrá la de atrás.

Comentario de Rbk — 26 Enero, 2007 @ 5:53 pm |Citar
Estoy temiendo el momento en que Ripio lea esta entrada y quiera psicoanalizar tu interés en la “puerta de atrás”.
Me ha gustado esta frase:
Rbk ha dicho:
Comentario de Ripio — 27 Enero, 2007 @ 4:58 am |Citar
XD Rbk, me asusta lo mucho que haz llegado a predecirme. Obviamente, en eso a lo que aludes pensaba ni bien vi el tÃtulo y la foto. Pero luego, leyendo esa mirada tan rica que ha echado EFE sobre la puerta trasera, me dejé llevar por su poesÃa.
No entiendo bien como funcionan las puertas de atrás: esas casas dan por los fondos a otra calle? Se pasa al patio y de ahÃ, rodeando la casa, a la calle del frente? Esta segunda opción serÃa la tipologÃa argentina, pero si es ese el caso, la puerta trasera no es tal sino la puerta de salida al jardÃn, asà que.. no entiendo.
Comentario de lene — 27 Enero, 2007 @ 4:07 pm |Citar
:)
Qué lindo el gato color aceituna, ahà paradillo, mirando al interior, pensando lo bien que se está al sol pero lo seguro que estarÃa en la penumbra de la casa.
Hola, gatito.
Comentario de arodriguezf — 27 Enero, 2007 @ 7:24 pm |Citar
Ripio la puerta de atrás de mi casa es como tu segunda opción o sea, como la tipologÃa argentina.
Otro precioso relato EFEjota.
Comentario de Ripio — 28 Enero, 2007 @ 5:30 pm |Citar
el… gato…? Tu miras el gato habiendo ahà en la hierba semejantes lesbianas haciendo el amor???
Comentario de EFEjota — 28 Enero, 2007 @ 5:54 pm |Citar
Si, ese podrÃa ser un tipo, vivienda unifamiliar rodeada de parcela y con una puerta que da a la parte de atrás. Pero más útil es la que da a otra calle para poder entrar y salir pasando desapercibido.
Ahora bien, para lo de las lesbianas de Ripio, el primer tipo es mucho más discreto, de eso no cabe duda.
El gato color aceituna es simpático como pocos, nada que ver con ese otro azul que está siempre triste.
Comentario de Ripio — 30 Enero, 2007 @ 5:30 am |Citar
“las lesbianas de Ripio” que bien suena eso. Sabes dónde puedo comprarme un par?