
La puerta de atrás es debilidad,
porque casa con dos puertas,
mala es de guardar.
Pero además de ser punto débil, es mavillosamente lábil. Es atajo, por el que el dueño acorta camino cuando quiere llevar un pesado bulto lo más prontamente a su destino. Es hueco umbrÃo, por donde el criminal saca otro bulto, pesado también, para arrastrarlo con disimulo hasta el maletero del coche. Es subterfugio, para entrar en la casa esquivando la molesta visita que espera en el salón, y subir de puntillas escaleras arriba hasta el desván, refugio de cachivaches y melancolÃas. Es puerta cómplice, por la que regresan a casa a deshoras el borracho, el infiel y el adolescente. Es salvación, cuando perdida la llave recuerdas que has dejado la de atrás abierta. VÃa de escape cuando suena el megáfono, “¡salgan todos, están rodeados!”. Es entrometida, cuando el amante desliza bajo su mirada los últimos besos en su umbral, antes de perderse en las sombras de la noche. Es ¡al fin! cuando el empleado cierra la tienda tras una larga jornada. Y es ¡hola! cuando la dejas abierta y un gato color aceituna se cuela a saludarte.
Si alguna vez me hago una casa a medida, puertas, solo tendrá la de atrás.

(fotograma de De Profundis)
La gente de tierra mira hacia el mar y dice “mira, la lÃnea del horizonte”.
Los marineros miran a lo lejos y dicen, “mira la lÃnea del horizonte. Amenaza tormenta”
Qué sabrán ellos.
Qué sabrán ellos que no sepa el ahogado. Cuando el marinero se convierte en ahogado comprende rápidamente que ha vivido en el engaño, que no existe esa lÃnea, nunca ha existido. Solo el plano oscilante de la superficie, el lÃmite, la frontera entre el aire y el agua, la vida y el vientre de la ballena.
Cuando llegas a esa frontera, la cabeza al aire y el cuerpo en el agua, el lÃmite es preciso y la lucha por situarse a uno u otro lado imperiosa. El trámite de aduanas es largo, es agonÃa. Es vértigo. El vértigo de la caÃda hacia abajo, de la lÃnea vertical que se ha de recorrer a plomo cuando los pulmones acaben por llenarse de agua, cuando Newton acabe por vencer a ArquÃmedes.
Solo entonces, en el último momento que no es de claridad como se dice, sino de máxima confusión, descubre el ahogado que no hay agua, sino otro aire. Que no hay peces, sino otras aves. Que la lastima no es ahogarse, sino no haber aprendido a respirar otro tipo de atmósfera.
(inspirado en de Profundis de Miguelanxo Prado)
En otro orden de cosas el subsecretario de la subsección segunda del organismo subsidiario para la lucha contra la sublevación en submarinos, ha dado en fechas recientes un sublime mitin en el que, subliminalmente, se avisaba de las repercusiones que la atrofia submaxilar en los suboficiales de navio pueden llegar a tener sobre los motores de propulsión subacuatica. Si bien se ha querido subrayar que la posición del gobierno subsahariano se verÃa penosamente menoscabada de cara a sus súbditos, no ha pasado por alto a la comunidad internacional el modo en que subrepticiamente se ha introducido la cuestión en el orden del dÃa. “¡Nos toma por subnormales!” exclamaba el presidente del subcomité momentos antes de subrogar a la subcontrata encargada del catering. Por fortuna al final se pudo subsanar la cuestión y subsiguientemente el enfrentamiento fue evitado. A dÃa de hoy, de subsistir algún conato de rebelión serÃa fácilmente soslayable mediante la substitución del siguiente eslabón en la cadena de mando, sin olvidar las substanciosas recompensas para quien delate maniobras subversivas. No hace mucho que se hallaron importantes documentos en el subsuelo de la cámara de juntas, en cuyos subterráneos quiso el comité esconder los papeles incriminatorios, cosa que habrÃan logrado de no toparse con las vÃas del suburbano que une el centro con los suburbios. Cuando fue acusado de ocultación, el capitán (por añadidura subcampeón de danza submarina) quiso evadir sus responsabilidades con el argumento de que le habÃan controlado el subconsciente mediante una inyección subcutánea. No tardó el subdelegado en subestimar estas declaraciones desviando la conversación al mal estado del subfusil del cabo segundo. Queda por tanto demostrado que el responsable subsidiario, toda vez que el subinspector resultó ser un subjetivista redomado, no era otro que el subprefecto, que es después de todo un subproducto de la jerarquÃa.
Aviso urgente:
Recientes estudios advierten de que sacar fotografÃas desgasta la materialidad de lo fotografiado. En cada toma millones de fotones inciden sobre la superficie de los objetos y/o/u/aeae personas erosionando las moléculas epiteliales. Debido a este efecto, se estima que una persona con un Ãndice de fotogenia normal que se verá expuesto a lo largo de su vida a alrededor de medio millón de tomas, perderá entre 4 y 7 segundos de vida.
La OMS en estrecha colaboración con la ONU y la NES-QUICK ha puesto en marcha numerosos comités de crisis, simposios, y picnics al aire libre para tratar de atajar un problema que ya algunos han calificado como la pandemia del siglo 21,5. En el último comunicado conjunto de las entidades antes citadas se hizo un llamamiento a la ciudadanÃa a evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones de turistas nipones, toda vez que es en sus inmediaciones donde el gradiente de desgaste epitelial se dispara hasta valores, que en palabras del presidente de BIMBO son “altamente preocupantes” (si bien nadie ha podido aclarar las competencias de esta entidad en las investigaciones, no seremos nosotros los que incurramos en el descrédito de un producto que, asociado con nocilla, ha de traer grandes satisfacciones).